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Distopia

La foto

La foto

Hago un repaso por todas las fotos que me tomé un 5 de enero. 

Muchas de la infancia, siempre con familia porque al cumplir en vacaciones nunca se dio lo de la fiesta con amiguitos. 

Esa de cuando cumplí 30 años y la pareja que más me quiso trato de reunir a todas las personas que me querían para hacerme una fiesta logrando que se sumen dos amigos, dos primos y mi sobrina a parte de mi mamá y mi hermana. 

La de la fiesta si, con varios amigos, de los 32 años previa al desastre con la pareja que menos me quiso, que me alejo de todos hasta que intenté matarme un año después.

Pero ninguna, absolutamente ninguna, podría competir jamás con la belleza de esta foto y las ganas de llorar que me dan siempre que la vuelvo a ver. 

La sencillez de recibirme así, de la gaseosa, la pizza y la velita en la escalinata sucia de una estación de tren un lunes laboral a las 11 de la noche como la forma más hermosa en la que alguna vez alguien me dijo te queremos y nos preocupamos por vos. 

La llegada sorpresa que jamás me imaginé y que solo de ustedes podía surgir y no haberles dicho que me aguante el llanto y se me hizo un nudo en la garganta cuando las abrace en ese momento en el que me sentía completamente fracasado una vez más. 

Llevo una semana llorandolas porque se que perdí algo único, algo que no había construido nunca antes y que no voy a poder construir nunca más en mi vida. 

Sin rencor porque el error fue mío. Con dolor si porque haberles dado lo mejor de mi, y juro que me esforcé mucho en que sea así, no fue suficiente para que me perdonaran cuando conocieron lo peor. 

Ni si quisiera se si fue lo peor de mi. He echo cosas peores pero con ustedes estaba intentando sinceramente ser mejor, hacer las cosas bien y sentía que lo estaba logrando. 

Últimamente se venían cansando de muchas cosas mias, mi mal manejo de la soledad, mis vicios, mi sobre exposición... estaba sintiendo que este momento eventualmente iba a llegar. 

Pero todavía no estaba listo, todavía no estoy listo, para perderlas así. Las necesito, las amo y las extraño mucho más de lo que se imaginan. 

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