Blogia
Distopia

Cobardía.

Cobardía.

Otra derrota en el terreno facultativo. Pero no me interesa hablar de eso, pienso en otras cosas. Pienso que hacer de mi persona, pienso cual es el limite, pienso en cuanto estoy subordinado a la espera de que se cumpla una idea absurda que no me atrevo a confesar ni salir a buscar. Esa salvacion siempre idealizada..

No se, en parte se podria solucionar si dejara de pensar. Si dejara de ser yo, pero ante ese planteo solo termino pensando como puedo dejar de ser yo, como puedo dejar de pensar..

Y pasan muchas cosas por mi cabeza.. Un asalto violento en un callesita oscura, un avenida transitada que se cruza imprudentemente, un resbalon desafortunado a la salida de un baño, un proyectil perdido que vagaba sin rumbo, un cable mal conectado por unos pies descalzos.. Ideas absurdas unas, posibles otras, excusas todas para no confesar lo que la cobardìa jamás permitiría hacer.

Y la idea de escaparse recobra sus fuerzas, la fuga aparece como la solucion perfecta, las aventuras de los sueños se presentan posibles, los miedos y las incapacidades frustran los planes, si algun dia se toca fondo, insiste esta cabeza, la fuga es buena idea para seguir con entereza.

Si se tuvieran las fuerzas para vencer los miedos, no seria necesario tanto plan de fuga, ni las excusas absurdas que esconden cobardia ni siquiera se necesitaria de la salvacion idealizada, esa que llaman Amor, asi con A mayuscula, porque es mayuscula la promesa que lleva en sus letras.

Si no fuera quien soy podria con todo, y como si fuera poco, no necesitaria nada, pero estoy atado a este esencia cobarde que dedica sus horas a ideas osadas para cambiar su vida, y todo se termina cuando al final no se anima, a ponerle un final a su propia cobardia.

 

 

 

 

Aunque menos reproducidos que los otros, estos son mis amantes, no solo a cara cubierta para no destruir el falso amor idealizado, sino, que aqui, ni siquiera se han atrevido a repetir aquel otro apasionado beso...

René Magritte.

0 comentarios