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Distopia

Historias de vidas: Oda a un Anarquista Vegano

Historias de vidas: Oda a un Anarquista Vegano

 

                        Historias de vidas: Oda a un Anarquista Vegano

 

Las concepciones anarquistas y el estilo de vida vegano son, sin duda alguna, el ideal máximo al que podemos aspirar como individuos y sociedad.

Quien tiene la fuerza de voluntad para encaminar su vida por ese modelo encarna, en el presente, al Hombre del Futuro, mejor dicho, al Ser Humano del Futuro.

Amigable con el medio ambiente, con una plaquita en su bicicleta que dice “1 auto menos”, una barba bien corta pero algo desprolija, siempre abierto a las nuevas experiencias y extrovertido.

Se enerva cuando escucha frases como “Esta juventud perdida” después de la nota amarillista de turno sobre drogas y alcohol; críticas de seres que pasan por la vida con una rutina monótona, privada de placeres y locuras, reprimida de deseos y pasiones, de risas y llantos, seres que colocan a toda una generación en la categoría de “enfermos” por unas cervezas y porros mientras que ellos, sin dolerle la pobreza, el maltrato animal, la mortalidad infantil, y el trabajo esclavo, se consideran “sanos”. Mientras que como sociedad permitamos un solo niño en la calle, difícil seria tener la autoridad moral para hablar desde posiciones generacionales porque imposible les resultaría explicar como es comprensible que su generación haya permitido, cuando no fue perpetuado, tamañas injusticias sociales.

Se levantaron con ideales progresistas contra la generación de sus padres, fueron la gloriosa juventud del 60, fueron la del Cordobazo, la de la noche de los lápices, la de la revolución sexual y social y quienes no dieron la vida en esa batalla hoy se resignan y critican a la de sus hijos.

RESIGNACIÓN es la palabra para esa generación de adultos, resignación que ni siquiera tuvo la generación de nuestros abuelos  que se resistió a fuego y sangre a los cambios de sus hijos. Resignación que el anarquista vegano aprovecha para ir más allá, para soñar, para luchar, su día no valió la pena si no logró que una señora de alta alcurnia que disfraza sus arrugas con maquillaje exclame estupefacta “¡ESCANDALOSO! ¡QUE JUVENTUD PERDIDA!” mientras cómodamente anuncia un nuevo corte publicitario en su almuerzo televisado.

Ropa colorida, la bienvenida con una sonrisa, algún que otro viaje mal programado con la mochila al hombro, valora a las personas demostrativas y no se priva de mostrar lo que siente, disfruta de sus compañías, ama a sus amigos y lo dice sin sonrojarse. Abraza, acaricia, besa, ríe, baila, sueña, corre, lucha. Llora por los dolores propios y ajenos, exclama consignas que le resultarían muy revolucionarias al revolucionario, cree en toda amistad y practica el amor libre porque tiene una gran capacidad de amar. No tolera al intolerante, no coloca la otra mejilla si lo golpean injustamente, no se siente cómodo con autoridades y jerarquías, desconfía del concepto de “Orden” porque sabe a cual se refieren quienes levantan esas banderas, sabe que su “seguridad” no es segura para la libertad y entiende que su Paz se asemeja a la de los cementerios.

No hay nada que disfrute mas que el aire libre, muchas veces necesita escapar de la ciudad, del ruido los autos, del humo y la miseria; su  paraíso solo esta en la Tierra y es de un hermoso verde natural.

Busca la felicidad entre tantos infelices y predica a toda hora que ese debe ser el objetivo de todo ser humano, grita a los cuatro vientos que el amor es mas fuerte y sueña con encontrar el suyo

 

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